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VIRTUAL NEWSPAPER LIBRARY - International Museum of the Student

Author:              Arsenio González Huebra.

Title:             VIAJE DE LA TUNA A PORTUGAL XI.

Publication:   Museo Internacional del Estudiante, 2009.

Original edition:  El Adelanto.

Date:            Martes, 18 de marzo de 1890, pp. 1 y 2.

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Algo olvidado.- Españoles en Oporto.- Salida para Coimbra.

            Como nuestro viaje ha sido tan precipitado y mis ocupaciones al frente de la Tuna tan urgentes y continuadas, me ha sido imposible hacer apuntes, ni traer otras memorias que un mazo de tarjetas donde aparecen nombres que en su mayor parte me son ya desconocidos.

            Por eso me olvido de algunos detalles bastante curiosos, que revelan al carácter especial de nuestro viaje y de sus múltiples incidentes.

            Ahora recuerdo, que cuando visitamos la Academia de Oporto, leíamos en los grandes tableros de las clases ¡Viva a Tuna Salmantina! ¡Viva Espanha! y otras frases y lemas que los estudiantes portuenses habían escrito con yeso poco antes de llegar nosotros al local.

            Otra de las cosas que fijaron mi atención en Oporto, fue el servicio de bomberos en los teatros. En todos los pasillos y detrás de los bastidores se ven durante las representaciones guardias bomberos con su uniforme, casco, machete y cuerdas, dispuestos a acudir al peligro a la primera señal de incendio, lo cual produce grata impresión en los espectadores, y mucho más en los de Oporto que aún recuerdan la catástrofe del teatro Baquet, y que desde entonces son previsores y adoptan todo género de precauciones contra los incendios.

            Ahora voy a decir cuatro palabras de los españoles que encontré en Oporto.

            El primero que tuve el gusto de ver y que me recibió con un apretado abrazo, fue don Daniel Méndez Brandón, estudiante que fue de esta Universidad, y que, casado después con la hija del popular barítono Máximo Fernández, se dedicó al teatro y hoy está de primer bajo en la compañía del teatro Infante Alfonso. Vivía en el Hotel Continental, y desde la noche de nuestra llegada a Oporto, nos dio un permiso para asistir gratuitamente a dicho coliseo.

            En el mismo teatro tuve la ocasión de ver y saludar a la tiple de la compañía, Eutalia González, que hace siete años estuvo en nuestro Liceo con la Nadal, estrenando el Bocaccio y otras obras del género lírico.

            En Príncipe Real conocí al tenor Eugenio Oyanguren, vascongado, del que hablé ya en uno de mis anteriores artículos, con motivo de nuestro concierto en aquel teatro, donde fui muy obsequiado por dicho señor.

            Y, por último, el martes de Carnaval, tuve la satisfacción de saludar a la simpática tiple Bibiana Pérez, conocida de todos los salmantinos, por ser la cantante que estrenó en el teatro Real de Madrid, en el Liceo de Salamanca y en otros teatros de España, la obra de nuestro querido paisano Tomás Bretón, titulada, Los Amantes de Teruel. La Bibiana estaba en el teatro Real de San Juan, donde cantó Rigoletto y Hugonotes, durante nuestra estancia en Coimbra. De todos estos compatriotas traigo excelentes recuerdos, pues todos ellos compitieron en obsequiarme y demostrar su cariño a España y a la Tuna salmantina.

            Volviendo a coger el hilo de mi narración diré que llegamos al hotel después del incidente de la plaza de don Pedro IV, y comimos acompañados como siempre de los escolares portuenses que no nos abandonaban un momento. Durante la comida pusimos un telegrama a Coimbra, anunciando nuestro viaje para el siguiente día en el correo descendente de la línea del Norte, para cuyo viaje se dieron las oportunas órdenes. El tren sale de Oporto a las ocho y cuarenta y cinco de la mañana; la estación está lejos del hotel, de modo que había que madrugar, mal que pesase a nuestras fatigadas humanidades y cumplir el ofrecimiento de nuestra visita a la Universidad Coimbricense y a sus distinguidos alumnos.

            No obstante la orden de madrugar, los tunos se fueron de teatros y bailes, retirándose a la hora acostumbrada; es decir, de tres a cuatro de la mañana, cuando ya no tenían refugio para sus alegres expansiones.

            Muchos de los tunos, se fueron al café de las camareras, con objeto de despedirse de dos que eran españolas y conocidísimas de cuantos salmantinos concurren al café de la Perla. Se llaman Enriqueta y María, y habían salido de Salamanca para Oporto, al siguiente día que nosotros.

            A las siete de la mañana siguiente, comenzaron los criados a llamar a los tunos, que con gran trabajo se fueron vistiendo dejando al sueño una buena deuda; y después de recoger las maletas, tomar café con leche y manteca, pagar la cuenta, gratificar criados, etc., etc., salimos para la estación, unos en coche, a pié otros, en tranvía los más, pudiendo reunirnos a las ocho y media en el andén donde la lista de la Tuna acusó completa exactitud en todos sus individuos.

            Ninguna rebaja teníamos en la línea del Norte; así es, que después de tomar pasajes para todos, subimos a distintos carruajes, saliendo a la hora reglamentaria para Coimbra, donde nos esperaba el más cariñoso y entusiasta recibimiento que puede soñar la mente.

EL TUNO PRIMERO

(Continuará.)

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NOTA: Artículo procedente de investigación original inscrita con el número SA-120-02 en el Registro de la Propiedad Intelectual. La presente edición ha sido normalizada y corregida para evitar el uso no autorizado de la misma. Todos los derechos reservados.
 

 
       
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